Portada

PresentaciónSuscripción

Fundada por el P. Marceliano Llamera, o.p. (1908-1997), la revista Teología Espiritual, nació con el propósito de contribuir al esclarecimiento, a la consolidación, a la difusión y a la tutela de la auténtica espiritualidad cristiana mediante el estudio científico de sus problemas. Así pues, tras su nombramiento como Regente de Estudios, se fue conformando la idea de una revista que proyectara las investigaciones y estudios del Centro de Estudios de la Provincia de Aragón.

Viene publicándose ininterrumpidamente desde 1957 con una periodicidad cuatrimestral. Hasta el momento actual, se han publicado un total de 54 volúmenes en 160 fascículos. Cada uno de sus volúmenes tiene una extensión de en torno a unas 500 páginas.

Leer más...
Suscripciones
Precios de la suscripción (gastos de envío incluidos):
  • España 36 €
  • Otros países: 42 €
  • Número suelto: 21 €

Más información

Último número

Portada de la revista

Número 160 / Volumen 54 / Año 2010

  • GÓMEZ GARCÍA, Vito-Tomás
    San Francisco Coll, o.p., o la pasión de predicar

    Este primer número del año en curso lo dedicamos a la figura de S. Francisco Coll y Guitard, canonizado por el Papa Benedicto XVI, el 11 de octubre de 2009. Para ello hemos acudido a lo más granado de la investigación de la congregación, de la teología y de la Historia.

    * * * * * * * * * * * * * * *

     

      En este artículo, el P. Vito nos recuerda que el rasgo fundamental, centro de la vida del nuevo Santo, es la predicación, ministerio que realizó en fidelidad a la vocación, tras las huellas de Santo Domingo y de tantos integrantes de la Orden de Predicadores a lo largo de los siglos. Fue, por encima de todo, un predicador de enorme relieve, y como tal debe recordarse en la historia de la Iglesia, en una época que el propio Papa Juan Pablo II calificó de muy difícil. Se mostró consciente de los desafíos radicales que la corriente de la Ilustración y el Liberalismo plantearon a los cristianos, negándoles carta de ciudadanía en la sociedad del futuro. Sin embargo, profundamente arraigado en la fe, logró no sólo salvar su persona del naufragio en que tantos perecieron, sino que se colocó al lado de numerosos apóstoles que lograron construir un mundo renovado desde la consolidación de los cimientos que apoyan la vida de la Iglesia.    

      Con amor inquebrantable correspondió a la gracia de la vocación al estado religioso y, aunque con obstáculos aparentemente insalvables, llevó a la plenitud las exigencias de su identidad dominicana, sin convento y sin hábito desde los 23 años de edad. A este respecto no se limitó a proferir lamentos por los destrozos que causaron los vendavales de la persecución en el conjunto de la vida religiosa, y en la suya en concreto, sino que injertó un nuevo tallo en la misma y lo atendió con esmero, convirtiéndolo en la primera Congregación de dominicas en el ámbito hispano. Su misión, con toda claridad indicada, consiste en el servicio en la mesa de la doctrina —como diría Santa Catalina de Siena— tanto en lo que se refiere a proyectar luz hacia las verdades a profesar, como en la manifestación de la senda que se configura en conformidad con la ley de Cristo. Servicio, en una palabra, en el ámbito de la teología dogmática y de la moral fue el que señaló como objetivo a su grupo de educadoras y predicadoras

  • CARRO FERRERO, María Jesús
    El proyecto educativo de Francisco Coll y su realización

    La Hna. María Jesús Carro, o.p. nos permite apreciar un aspecto decisivo en su vida y apostolado: la educación. Se puede deducir, sin necesidad de esforzar la imaginación, el aprecio de San Francisco Coll por la enseñanza. Él mismo lo aseguraba siempre que tenía ocasión y habla de ella como «como obra de gran trascendencia». Así aparece en una carta —instancia— que dirigió a la reina Isabel II en 1858. De modo que el deseo de encontrar un camino viable que solucionara los problemas de la sociedad le llevó a iniciar el proyecto largamente deseado: la fundación de una congregación dedicada a desarrollar la educación, en general, pero, en especial, la religiosa.

    Un niño bien instruido constituye el honor y bienestar de sus progenitores. La educación contribuye —pensaba nuestro Santo— a un cambio del entramado social. Construye familias honradas y pacíficas, entregadas al trabajo, respetuosas de las leyes que rigen el bien común y la convivencia. La educación se propone, tal como se desprende de su raíz etimológica, ayudar a la persona a sacar del interior de sí misma su mejor yo, formado a imagen y semejanza de Dios. Por tanto, con capacidad para entender y para amar, con valores que configuran el ser personal y que lo proyectan a la convivencia en círculos muy diferentes, desde la célula principal de la sociedad que es la familia, a las diversas sociedades, políticas, culturales, laborales, recreativas…Pero la verdadera educación no termina con preparar a las personas para desenvolverse en la sociedad terrena, sino que ha de tener una dimensión trascendente. La ciudad permanente aparece con frecuencia en sus escritos y aseguran que la tenía de manera habitual en sus labios.

    Todo esto quedó patentizado en: una escuela al servicio de la familia, La educación de la mujer al servicio de la sociedad, decidida preocupación por la doctrina cristiana, escuela orientada a los más necesitados, educación desde el respeto a la persona. Y dentro de un estilo dominicano, que se caracteriza por desentrañar, con habilidad y respeto, el sentido de verdad que se esconde en las personas y en la naturaleza, en incorporar la urgencia de la actitud contemplativa para entender la nobleza de la justicia, en un estudio y formación que no sea un mero aprendizaje del saber, sino como una ‘sabiduría para la vida’.

  • GELABERT BALLESTER, Martín
    Presencia y rostro de Dios en los santos

    El P. Martín Gelabert, a propósito de la canonización de S. Francisco Coll, nos hace una oportuna reflexión sobre la santidad. Así nos dirá que Dios también quiera hacer partícipe al ser humano de lo más propio y característico suyo, a saber, la santidad.

    Ya en el Antiguo Testamento, esta llamada a ser santos «porque el Señor, nuestro Dios, es santo», expresa un ideal que el pueblo nunca llega a alcanzar, ya que continuamente se le está reprochando su infidelidad y su pecado. Y no llega a alcanzar el ideal porque falta una comprensión de cómo es posible compaginar la santidad con la debilidad humana.

    En el Nuevo Testamento, y hay ahí un matiz con relación al Antiguo, los creyentes son calificados ya de santos (Rom 1,7; Hech 9,13). Pero, se añade también, esto que ya son deben confirmarlo haciéndose lo que son: «los santificados, llamados a ser santos» (1Co 1,2); «elegidos para ser santos» (Ef 1,4), para ser perfectos como es perfecto el Padre celestial (Mt 5,48). El cristiano, unido a Dios, debe asemejarse cada vez más a Él.

    Para el Concilio Vaticano II «la santidad suscita un nivel de vida más humano». La santificación no consiste en que el hombre deje de ser humano para adquirir la naturaleza divina, cosa imposible, sino en hacernos cada vez más personas al vivir a nuestra manera según el modo de ser de Dios, que es Amor. Es el caso de san Francisco Coll, fundador de la Congregación de las Dominicas de la Anunciata, que también fue un gran predicador popular y un hombre sensible ante la falta de formación humana y religiosa de niñas y adolescentes.

    La canonización de Francisco Coll no significa que los demás no podamos ser igual de santos o incluso mejores. Lo que él hizo en su tiempo, estamos llamados a hacerlo nosotros en el nuestro, llamados a dar lo mejor de nosotros mismos, llamados a ser divinos en la vida, a activar al máximo la imagen y semejanza de Dios impresa por el Bautismo.

  • ESPONERA CERDÁN, Alfonso
    Entre la supresión y la restauración: los frailes dominicos en la españa del siglo XIX

    En este artículo, el P. Alfonso Esponera, nos acerca al contexto histórico del siglo XIX en el que vivió el P. Coll. Un tiempo difícil para las Órdenes antiguas en general y para los dominicos en particular: guerra, supresiones, exclaustraciones, restauraciones, etc. Todo ello le hacen bastante desconocido y poco estudiado. Por tanto estamos ante un trabajo valioso y que nos ayuda a conocer mejor el mensaje de S. Francisco Coll.

Teología Espiritual Teología Espiritual
Editada por: Facultad de Teología San Vicente Ferrer
Apartado 136
46900 Torrent (Valencia)
Telf: 961 551 750 - Fax 961 564185
Realizada por: Oficina de internet