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Fundada por el P. Marceliano Llamera, o.p. (1908-1997), la revista Teología Espiritual, nació con el propósito de contribuir al esclarecimiento, a la consolidación, a la difusión y a la tutela de la auténtica espiritualidad cristiana mediante el estudio científico de sus problemas. Así pues, tras su nombramiento como Regente de Estudios, se fue conformando la idea de una revista que proyectara las investigaciones y estudios del Centro de Estudios de la Provincia de Aragón.

Viene publicándose ininterrumpidamente desde 1957 con una periodicidad cuatrimestral. Hasta el momento actual, se han publicado un total de 55 volúmenes en 165 fascículos. Cada uno de sus volúmenes tiene una extensión de en torno a unas 500 páginas.

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Número 165 / Volumen 55 / Año 2011

  • GIMENO GRANERO, José Carlos
    La Jerusalén celeste y la Iglesia de Dios
    En este artículo el autor nos acerca a la imagen de la Iglesia que nos presenta en su obra La Iglesia de Dios, el P. Francisco Palau o.c.d., poniendo de relieve las abundantes referencias bíblicas utilizadas, tanto de manera explícita como de forma implícita. El P. Francisco Palau se inspira, sobre todo, en el Libro del «Apocalipsis» y en «La Ciudad de Dios» de San Agustín, el gran creador de la expresión «ciudad de Dios». Fundamenta la ciudad en el monte que es Cristo. Junto a la ciudad celeste, considera otra: la Iglesia militante. Cristo es el fundamento, y la ciudad con las doce puertas según leemos en Ap 21,5.12-14, en cada una están los apóstoles y éstos, con Cristo son los fundamentos de la Iglesia. La Iglesia es la comunidad de los creyentes que viven según el Espíritu, de ahí que la Iglesia se identifique con Cristo, que vivió en todo momento según la voluntad del Padre; no se trata tanto de una identidad ontológica cuanto existencial.
  • GELABERT BALLESTER, Martín
    Les oímos hablar en nuestras lenguas
    El profesor Martín Gelabert, nos acompaña una vez más en la reflexión con una de sus grandes preocupaciones: la comunicación de la fe. Hoy el debate ya no se sitúa al nivel de las pruebas de la existencia de Dios, de si Dios existe o no, sino al nivel de lo que la gente entiende cuando decimos Dios, o cuando pronunciamos el nombre de Jesús. Ante el desinterés por el Evangelio los cristianos tenemos una doble tarea. La primera, mostrar la capacidad humanizadora de la fe. Provocar preguntas en una sociedad en la que no abundan las preguntas y, menos aún, las grandes preguntas sobre el por qué o el para qué de la vida. Los cristianos, en demasiadas ocasiones, nos hemos acostumbrado a dar muchas respuestas. Pero aparte de que la fe no tiene respuestas para todo, es tanto o más importante suscitar preguntas. Jesús suscitó muchas preguntas. Sólo cuando la presentación de Jesús o la presencia de los cristianos suscita una pregunta, hemos encontrado el presupuesto que hace audible la respuesta. Una respuesta sin pregunta previa, muchas veces carece de sentido y difícilmente se entiende
  • GÓMEZ MARISCAL, Juan Pedro
    La fraternidad. Lectura de algunas experiencias bíblicas
    el P. Juan Pedro Gómez nos presenta una hermosa reflexión de la fraternidad desde algunas experiencias bíblicas. En todas ellas se aprecia que los elementos de diferenciación son mucho más numerosos que los elementos que igualan a los hermanos. Y la diferencia trae consigo intereses, problemas y preocupaciones que también son diversos. Ahora bien, una vez que se ha aceptado el mensaje de Jesús, esta referencia vertical es a Dios Padre, que nos ha elegido a todos y que en el Hijo nos ha hecho hijos y por tanto hermanos.
  • FERRERAS GALENDE, Evelio
    El sufrimiento humano. Su sentido y valor redentor
    El autor nos plantea una serie de cuestiones interesantes acerca del sufrimiento. Es patente que el dolor y el sufrimiento están ahí, presentes en toda vida humana. La primera cuestión que se nos presenta es la de si se puede encontrar al dolor, sentido humano. Es clásica la frase de V. Frankl «el hombre no se destruye por el sufrimiento, sino por sufrir sin sentido». Cobra importancia entonces la experiencia de Jesús en Getsemaní y en el Gólgota, que son los lugares por así decir «clásicos» de la experiencia dolorosa personal de Cristo. Se esablece así un círculo hermenéutico: para comprender lo característico que hay en el sufrimiento y la muerte de Jesús hay que hacer referencia a su vida y a su comportamiento, que es vida «por» los otros: Dios y los hombres. Estos dos ejes fundamentan su vida y dan sentido a su misión, a su vida y a su muerte en la cruz.
  • PERETÓ RIVAS, Rubén
    La acedia y el transitus monástico en el siglo XII
    El autor nos presenta la acedia y el transitus monástico en el siglo XII. Era frecuente entonces, encontrarse con casos como el de Adan Scott, que como la mayoría de los que optaban por la vida monástica, estaba marcada por el deseo y la tendencia a la perfección. Se trataba, indudablemente, de una vida en tensión. ¿Qué podía ocurrir, sin embargo, cuando luego de varios años de vida religiosa, se descubría que el estado de perfección que se buscaba originariamente estaba aún lejano? O, aún más, ¿qué reacción podía suscitarse en la psicología del monje cuando caía en la cuenta que las tentaciones y los ataques que sufría en su estado de vida actual eran mucho más duros que los que debía enfrentar en la vida del mundo? Sobrevendría, seguramente, una etapa de fuerte frustración, tristeza y desesperanza. Adán relata esta difícil situación, con palabras particularmente dramáticas, en el primer capítulo de su obra Soliloquiorum de instructione animae: «Yo creía que, al renunciar al mundo e ingresar en la vida religiosa, encontraría la paz y el reposo».
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